el conocimiento de los más pobres

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Cuyo Grande, Cusco

Muchas son las iniciativas dirigidas hacia la población más pobre que no toman en cuenta la experiencia y el conocimiento que tiene esta población, iniciativas que se construyen sobre la sola lógica del que busca aportar la ayuda o el proyecto de desarrollo. A la larga, estas iniciativas no son sostenibles, implican casi siempre el despilfarro de recursos económicos y humanos y, lo que es peor, pueden ser contraproducentes para los más pobres de la comunidad.

Algunos ejemplos para ratificar esto:

La construcción en la comunidad de Cuyo Grande de un reservorio de agua que debía llenarse durante toda la noche para que los campesinos rieguen durante el día, sin tener en cuenta que el riego lo hacen durante la noche, como es lógico el reservorio nunca se utilizó y continúa abandonado cual elefante blanco.

En el Bosque, barrio en el que desarrollábamos la Biblioteca de Calle, las familias fueron desplazadas por vivir sobre una zona de riesgo; las familias más pobres que dependían de sus actividades en el mercado cercano al barrio fueron fuertemente afectadas en sus medios de subsistencia, ello provocó que al poco tiempo regresaran a los lugares de riesgo de los cuales las habían evacuado.

En otra ocasión, en la Comunidad de Cuyo Chico, vecina a la de Cuyo Grande, el proyecto de una organización que quería contribuir a mejorar las condiciones de vida en la región desarrolló una serie de iniciativas, una de ellas era la construcción de cocinas que buscaba cambiar la forma tradicional de cocinar, para ello el proyecto construía en la casa de las familias cocinas en altura, pues consideraban que las cocinas a ras del suelo eran insalubres y peligrosas. Cuando las cocinas fueron terminadas, luego de la novedad las familias volvían a cocinar como tradicionalmente lo habían hecho ya que tener la cocina a ras del suelo les resultaba más cómodo, podían sentarse frente al fogón y colocar en torno suyo todo lo necesario para cocinar sin tener que levantarse; por otro, lado la mujer en el mundo rural es parte de la fuerza de trabajo en la chacra por lo cual está casi siempre ausente de la casa y cuando los hijos llegan del colegio es más fácil y seguro para ellos atenderse su comida si la cocina está a su alcance; finalmente existe una razón ideológica, pues está fuertemente extendida entre la población andina la creencia que el fuego esteriliza, por ello las mujeres evitan tener el fogón a la altura del vientre.

Estas experiencias ratifican una manera de actuar frente a los problemas de la pobreza y la exclusión que están anclados en una comprensión construida sobre la base de un saber, ya sea el saber académico o el saber profesional, que niega la existencia o la relevancia del saber que nace de la experiencia de vida de las personas que viven directamente la pobreza y a quienes finalmente los proyectos buscan beneficiar. Así el conocimiento de partida es un conocimiento parcial e incompleto, que a pesar del rigor que pueda tener, no llega a dar cuenta plenamente de la complejidad que encierran la pobreza y la exclusión.

Un principio fundamental de la acción del Padre Joseph Wresinski desde los inicios de ATD Cuarto Mundo fue el de reconocer que cada uno tiene capacidades reales o potenciales para reflexionar y actuar junto con otros y que todos pueden ser portadores de un punto de vista indispensable.

Estas capacidades no son puestas en duda y esto será inimaginable hacerlo para las personas que trabajan en el medio universitario o para las personas del medio profesional que tienen saberes y competencias que les permiten actuar para mejorar o resolver problemas.

Pero es más complicado considerar que las personas en gran pobreza tienen también la capacidad de desarrollar un saber particular que tiene valor y relevancia si queremos actuar eficazmente contra la pobreza y la exclusión.

Esta intuición llevó a ATD Cuarto Mundo desde un inicio a buscar las condiciones que podían hacer posible que el conocimiento de los más pobres sea reconocido como válido y pertinente para en cruce con las otras fuentes de conocimiento, el académico y el profesional, co-construir un conocimiento nuevo de los problemas vinculados a la pobreza y la exclusión.

A partir de la segunda mitad de los años 90 dos programas fueron puestos en marcha para experimentar el proceso y las condiciones que hacen posible poner en diálogo y reciprocidad los tres tipos de saber. Estos dos programas: Cuarto Mundo Universidad (1996-1998) y Cuarto Mundo Profesional (2000-2001) puestos en marcha en el marco de una colaboración franco-belga que reunió a instituciones universitarias y profesionales junto con militantes y voluntarios de ATD Cuarto Mundo, permitió demostrar, a partir de la experiencia en estos países, la pertinencia y la validez de la dinámica del Cruce de Saberes.

A modo de conclusión, podemos señalar que una dinámica como la del Cruce de Saberes puede también en otros contextos, teniendo en cuenta las particularidades sociales y culturales, permitir crear el marco y las condiciones a partir de las cuales el objetivo de la participación de los más pobres y excluidos sea posible y no una simple ilusión.

Alberto Ugarte Delgado, Perú/Francia

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