2.24.-

Llegué tarde y cansado,

teniendo que echar el ancla,

desembarcando mi alma

a un puerto de neblina espesa.

Por más que me adentro,

más neblina encuentro.

Neblina espesa que privas de visión a mis ojos.

¿En qué puerto ha ido a desembarcar mi alma?

Llegué tarde y cansado,

porque se aterrorizaron mis ojos

por el peso de la balanza

que marcan unos y otros.

 

Antonio Jiménez Gabarre, de su antología Av de la Gavia

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